Cuando, a través de la pintura, queremos proteger cualquier elemento o superficie se hace necesario un estudio del trabajo a realizar. Hay que tener en cuenta una serie de factores fundamentales que concluirán en lo que denominamos esquema o sistema de pintado. Este no es más que los distintos tipos de pintura a aplicar, en el orden correspondiente, el número de capas y los espesores de película adecuados.

Una vez conocido esto cabe destacar, entonces, que no prescribiremos de igual forma la protección de una grúa instalada en la cubierta de un buque mercante que realiza su trabajo a través de rutas transoceánicas, que una farola en las calles de nuestra ciudad o que cualquier elemento decorativo en el interior de nuestro hogar. La diferencia estriba fundamentalmente en el medio ambiente al cual vaya a estar expuesto el objeto a proteger. En la fotografía, abajo, vemos torres eólicas que realizan su función en pleno océano, la preparación de la superficie de los distintos elementos que las componen así como el sistema de pintado empleado para proteger cada uno de ellos es de altas prestaciones.

Otro factor importante es el uso que vayamos a dar al elemento que queremos pintar. Así pues, dependiendo de la agresividad tanto del medio como del uso optaremos por un esquema de pintado u otro. En la siguiente foto observamos el pavimento de un aparcamiento. Los esquemas para suelos deben ser siempre muy específicos y en función del uso de los mismos ya que variarán dependiendo las inclemencias de las funciones que sobre ellos se dasarrollen y del tipo de tráfico que tengan que soportar.

Los suelos tienen un tratamiento personalizado que está en función de su uso

La naturaleza de lo que queremos proteger es otro dato importante a tener en cuenta. No trataremos con los mismos productos los distintos materiales como puedan ser: acero, madera, hormigón, aluminio, poliéster, etc. Existe una gran variedad de productos, indicados, cada uno de ellos, para una finalidad y para cada tipo de material, aunque algunos de ellos sean polivalentes y por lo tanto se puedan aplicar tanto en unos como en otros.

Las superficies a pintar también deben ser preparadas adecuadamente y siempre en función de su estado y del recubrimiento que vayamos a aplicar deberemos actuar de una forma u otra. Es conveniente realizar una buena limpieza para eliminar grasas, óxidos, polvo, incrustaciones, pinturas envejecidas  y en definitiva cualquier contaminante que pueda repercutir en la correcta adherencia de la pintura. Siempre se ha dicho, y con bastante razón, que una pintura mediocre, aplicada sobre una superficie convenientemente preparada y limpia puede perdurar mas y por lo tanto proteger durante mas tiempo que otra de mejor calidad que ha sido aplicada sin la debida preparación. En la siguiente fotografía podemos ver la degradación que produce la corrosión debido seguramente a un mal mantenimiento de la superficie. Para su correcta protección será conveniente eliminar toda la pintura residual y el óxido producido.

A la hora de repintar viejos recubrimientos deberemos asegurarnos de que estos estén bien anclados al soporte, que se encuentran en buen estado y de su compatibilidad con los nuevos que vayamos a aplicar encima. De no ser así podríamos tener problemas de diversa índole.

La premisa básica, en el mundo de la pintura, de que en un mismo sistema de pintado no es conveniente mezclar pinturas de distinta naturaleza se hace patente, mas que nunca, en estos casos. El no diagnosticar ciertas cosas a tiempo puede llevarnos a situaciones muy complicadas que nos pueden hacer perder tiempo y dinero en soluciones que no deberíamos haber adoptado si desde un principio se hubiese tratado adecuadamente el asunto. Por ello estamos a su disposición para ayudarle en cualquier consulta que se le pueda plantear y así contribuir con nuestra premisa de asesoramiento previo para una mejora en su trabajo.