Las humedades suponen un importante problema para los revestimientos en techos y paredes, tanto en interior como exterior. Dependiendo de la forma en la que se manifiesten es complicado y en determinadas ocasiones es imposible dar soluciones definitivas partiendo de productos basados en la pintura.

Cabe destacar dos tipos fundamentales de fenómenos a través de los cuales se producen afloramientos de humedad:

  • FILTRACIÓN
  • CONDENSACIÓN

La filtración se produce cuando a través del soporte o paramento existe un flujo de humedad ya sea provocado por gravedad en cubiertas, terrazas, tejados, etc., o por absorción tanto en paredes verticales en altura, como por capilaridad  a ras de suelo.

En este caso la pintura puede dar solución, concretamente, a la humedad que por filtración  pasa a través del techo por grietas o defectos en la cubierta o a través de las paredes por la existencia de microfisuras o haber perdido el recubrimiento protector dejando al descubierto el hormigón poroso del que está formado el paramento exterior, por las que penetra el agua de la lluvia.

La solución viene dada por recubrimientos impermeabilizantes colocados en el exterior. También deberemos tratar adecuadamente las superficies interiores, esto es, sanear y limpiar las zonas afectadas una vez se haya secado bien el soporte, eliminando mohos, tapando las manchas resultantes con productos adecuados y repintando para recuperar las cualidades decorativas de la estancia.

Si la humedad proviene de las zonas próximas al suelo el problema puede ser mayor y de más complicada solución dado que en este caso el hecho está provocado por una deficiente impermeabilización del cimiento soterrado y mediante un fenómeno de capilaridad, (Figura 1) el agua es absorbida y asciende por la pared destruyendo los recubrimientos que la protegen y decoran, (Figura 2) a la vez que se forman emanaciones de salitre.

 

Principio de absorción por capilaridad

Destrucción del recubrimiento por formación de salitre

Figura 1                                                                                         Figura 2

 

En este caso las soluciones que nos ofrece la pintura no son definitivas aunque en cierta medida paliativa en el tiempo, siempre en función del grado de la absorción del soporte y por lo tanto de la velocidad del flujo de la humedad.

El otro fenómeno denominado condensación, está provocado por una diferencia de temperatura entre dos ambientes separados por un paramento del material que fuere.

La humedad por condensación se forma cuando debido a esa diferencia de temperatura la humedad contenida en el aire del ambiente de mayor temperatura, normalmente en un interior con mala ventilación, se condensa en dicho paramento al no estar este debidamente aislado de la temperatura más baja del ambiente exterior. Este caso se suele dar en edificios antiguos con un inexistente o mal aislante térmico en la construcción de sus muros exteriores. Si son persistentes pueden llegar a originar mohos antiestéticos que con el tiempo y además de la humedad condensada, pueden provocar la degradación del revestimiento. (Figura 3)
 Figura 3 

La solución de los procesos de humedades por condensación es mas o menos complicada en función de lo que esta haya degenerado, es decir del tiempo que dejemos proliferar los mohos y de la medida en que estos afecten a la pintura. En cualquier caso es imprescindible hacer una buena limpieza con un producto detergente y fungicida que mate el moho, para después aclarar y dejar secar bien.

Cada problema de humedad es diferente a otro y por lo tanto tienen soluciones distintas, por lo que, a través de la ayuda on-line de nuestra página web o de nuestros teléfonos estaremos encantados de estudiar su caso para otorgarle la solución más adecuada.